Triquinosis en España; reflejo de ignorancia y/o despreocupación

La triquinelosis (también llamada triquiniasis o triquinosis, que es el nombre habitualmente utilizado y  también es el más popular, ya que los miembros de este género son frecuentemente nombrados como triquinas debido a que, tras su descubrimiento en el año 1835, Sir Richard Owen lo denominó Trichina) está lamentablemente en los medios perjudicando a todos.

Se trata de una enfermedad parasitaria patógena y que puede ser letal si no se trata, Es causada  por un nematodo del género Trichinella (que tiene varias especies). Del mismo se han identificado más de 100 hospedadores, entre los que se encuentran las personas, los carnívoros silvestres, el jabalí, el cerdo doméstico, el oso, el zorro, la rata y el caballo.

El contagio solo se produce por la ingestión de carne infectada por las larvas de este parásito enquistadas en células musculares o en paredes de grasa que se transforman en células nodriza, donde vive el parásito.

Así, cuando una persona come carne infectada se convierte en hospedador. Los quistes de Trichinella son digeridos y llegan al estómago del mismo. Allí se liberan las larvas, que se dirigen al intestino dónde se convierten en nematodos adultos que alcanzan una longitud de 2 a 4 milímetros. En un par de días los mismos se diferencian sexualmente y se reproducen. Las larvas así generadas (entre 1.000 y 1.500 larvas por cada hembra) van a la luz intestinal, se introducen en la mucosa y migran a través de los capilares linfáticos y del torrente sanguíneo.

Las mencionadas larvas llegan finalmente a la musculatura esquelética donde se acantonan intracelularmente para permanecer vivas durante años; las células musculares que albergan las larvas se denominan células nodrizas.

En la práctica, la presencia de larvas en la luz intestinal, su diseminación (incluyendo su destrucción parcial) y la invasión de las fibras musculares esqueléticas, origina un proceso de tipo tóxico-alérgico que es responsable de la clínica de las varias fases de la triquinosis (incubación, invasión y estado).

En el caso que nos ocupa de “una nueva aparición de triquinosis en España” se ha generado a raíz de una matanza clandestina (incomprensible en pleno siglo XX en el primer mundo, pero cierto). En la misma, que constituye ejemplo tan evidente como inadmisible de ignorancia y/o despreocupación, no se cumplieron las normas establecidas para estos casos.

La normativa vigente establece que es absolutamente obligatorio pedir permiso al Ayuntamiento de la localidad donde se va a realizar la matanza; el Ayuntamiento habilita a un veterinario que lleva a cabo el pertinente control sanitario que determina si el cerdo o el jabalí, por ejemplo, es apto para ser consumido (porque no está contaminado). De esta manera se elimina el riesgo de contagio.

La mencionada matanza clandestina ha provocado el mayor brote de triquinosis en España de los últimos siete años. Un total de 17 personas se vieron afectadas y han sido dadas de alta en varios centros hospitalarios de Madrid y Ciudad Real. Todos ellos habían contraído esta enfermedad parasitaria después de ingerir carne porcina contaminada.

Este caso debería hacer reflexionar seriamente a aquellas personas (afortunadamente muy pocas, pero “haberlas, haylas”), que siguen haciendo matanzas clandestinas o que después de participar, directa o indirectamente, en una batida de jabalíes acaban comiendo su carne, sin pasar la misma por el imprescindible control sanitario.

Evidentemente se trata de claros comportamientos presididos por la ignorancia y/o por la despreocupación. Los mismos ponen en evidencia, una vez más, lo negativo e inadmisible que resulta el no cumplir con la normativa vigente.

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

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