Un repaso al Escherichia coli serotipo 0157:H7 (V)

Hace algunos boletines describimos la bacteria. Posteriormente comentamos las vías de transmisión, los principales reservorios y los principales brotes. Pero, ¿qué síntomas produce? ¿Por qué es peligrosa?

Sintomatología clínica

Las manifestaciones clínicas que ocasiona el ECVT O157:H7 son muy variables: colitis hemorrágica (CH), y en casos más severos, síndrome hemolítico-urémico (SHU) y púrpura trombocitopénica trombótica (PTT). A veces se han observado otros síntomas, como diarrea acuosa no sanguinolenta e incluso infecciones asintomáticas. No obstante, estos cuadros clínicos también pueden estar provocados por otros serotipos enterohemorrágicos (aunque los síndromes más importantes y graves son los citados en los primeros lugares).

Después de un periodo de incubación de 3-4 días (a veces pueden llegar a 10 días) aparece la siguiente sintomatología: dolor abdominal y diarrea acuosa (Figura 3) acompañados de fiebre en algunos pacientes. Posteriormente (2 días después), en un porcentaje bastante elevado de los contaminados (en torno al 70 por 100) suele ocasionar diarrea hemorrágica copiosa (que tiñe las heces) y dolor abdominal intenso. Casi todos los afectados con colitis hemorrágica se recuperan sin ningún tratamiento específico en un plazo aproximado de 5-6 días (si no evoluciona). Generalmente no da lugar a fiebre, aunque sí puede haber vómitos (entre un 30-60 por 100 de los casos) y aproximadamente un 5-10 por 100 de los pacientes progresan hacia el SHU. Muchas personas que padecen CH se recuperan sin tratamiento específico en un plazo de 6 a 10 días (sin necesidad de antibióticos). Además, “no existe evidencia alguna de que los antibióticos mejoren la evolución de la enfermedad, y se cree que alguno de ellos puede desencadenar complicaciones renales” (Anónimo, 2005). Y Kim (1994) ya había señalado con anterioridad que “los antibióticos constituyen un factor de riesgo para la infección, aumentando la mortalidad porque elimina la flora normal competitiva, incrementando el crecimiento del ECVT O157:H7 y porque el daño letal al microorganismo infectante tiene como consecuencia la liberación de SLT” (verotoxina SHIGA-LIKE TOXINS). A veces puede provocar lesiones a la altura del sistema nervioso central que son causa de crisis convulsivas que pueden desencadenar coma y finalmente la muerte.

No obstante, y a pesar de lo mencionado anteriormente, el ECVT O157:H7 presenta sensibilidad a bastantes antibióticos, como carbenicilina, cefalotin, gentamicina, kanamicina, ácido nalidíxico, norfloxacina y trimetropim, entre otros.

SHU: síndrome hemolítico-urémico.

 

 

Fuente: Mead y Griffin (1998).

El SHU presenta repercusiones graves para la salud humana y son los niños y los ancianos, normalmente, las víctimas propiciatorias de este proceso. Entre 5-10 días post-infección tiene lugar la aparición súbita de anemia hemolítica, trombocitopenia (disminución del número de plaquetas en la sangre) y fallo renal (que requiere en ocasiones diálisis y transfusiones o incluso trasplante). Ferrer y col. (2001) señalan “una tasa de mortalidad asociada del 3-5 por 100 (para otros autores oscila entre el 5 y el 10 por 100) y la persistencia de secuelas se sitúa alrededor de 5 por 100” (Figura 4).

En ocasiones algunas personas, normalmente adultos aunque no existe preferencia de edad, pueden desarrollar una PTT. Se trata de un síndrome similar al SHU, que además de afectar al riñón puede provocar lesiones a la altura del sistema nervioso central (por la presencia de coágulos en el encéfalo).

 

Fuente: Mead y Griffin (1998).

Diagnóstico

Los métodos utilizados para la detección de ECVT O157:H7 en alimentos y muestras clínicas se aprovechan de sus propiedades específicas que no presentan otras cepas de E. coli, como son: no fermentar el sorbitol, no producir β-glucoronidasa y desarrollarse en presencia de telurito y cefixima. Actualmente se han puesto en práctica nuevas técnicas, mucho más fiables y sensibles para determinar los ECVT en los alimentos: fenotípicas para investigar la producción de verotoxinas (citotoxicidad en células Vero y Hela), genotípicas (hibridación con sondas para VT1 y VT2, reacción en cadena de la polimerasa –PCR- para la detección de genes específicos) o inmunoenzimáticas (método de ELISA basado en la detección del antígeno O157 o las verotoxinas VT1 y VT2). No obstante, la opinión más generalizada respecto al método más fiable para evidenciar o aislar el ECVT O157:H7 es la separación inmunomagnética. Este método consiste en el enriquecimiento del alimento en un medio de cultivo a base de triptona soja novobiocina, seguido de separación inmunomagnética y después siembra del inmunocultivo en agar MacConkey, sorbitol y cefixima o en agar cromogénico para el ECVT O157:H7.

 

Ángel Ahumada Gómez

Veterinario

Aranzazu Mateos San Juan

Doctor Ingeniero Agrónomo

Pedro Ahumada del Olmo

Ingeniero Agrícola