Opinión de Antonio Palomo: PORCINO ESPAÑOL EN MERCOSUR
Opinión de Antonio Palomo: PORCINO ESPAÑOL EN MERCOSUR
El Mercado Común del Sur (Mercosur con 275 millones de habitantes) es el 10º socio comercial para el Mercado Común Europeo (450 millones de habitantes) y el 6º socio comercial para España, con un saldo comercial negativo. El acuerdo nos supone un ahorro de tasas y aranceles de unos 4.000M €/año a Europa. Como en todos los acuerdos comerciales internacionales, dentro del sector agroalimentario, en España tenemos sectores que, a priori, se benefician y otros que se perjudican. Dentro de dicho comercio se trata de equilibrar las balanzas económicas, valorando los flujos de importaciones y exportaciones. En nuestro caso, bien saben que somos un país netamente exportador de porcino y altamente importador de materias primas pienso troncales que traemos de Argentina, Brasil y Estados Unidos. Tenemos una alta dependencia de soja y de maíz. De la materia proteica casi el 100%, proviniendo el 50% de Mercosur y de maíz, materia energética, un 70% con un 25% procedente de dicho mercado. Sabiendo que la alimentación en porcino ronda en los últimos años prácticamente el 70%, poder disponer de dichas materias primas a precios mejores y también más regulares, puede suponernos una ventaja competitiva en nuestro mercado para la exportación, tanto intra como extracomunitario. Tengamos en cuenta que Mercosur es el cuarto mayor bloque económico del mundo fundado en 1991 y tiene como idiomas oficiales el español, portugués y guaraní (intereses culturales).
En un principio, hasta donde alcanzo y escucho a los que saben, los sectores que se benefician de dicho acuerdo comercial son el aceite, vino, lácteos, quesos y porcino. No es menos cierto que se ven perjudicados el pollo y el vacuno. En los primeros albores del inicio del acuerdo de libre comercio entre Europa y países de Mercosur desde el 1 de mayo 2026, no han sido pocas las dudas, más o menos fundadas. En el sector porcino tenemos mecanismos que regulan las importaciones de carne de porcino en España, con resortes bien reflejados en los acuerdos que precisan del cumplimiento de las normativas europeas más exigentes que las de los países de Mercosur, que al mismo tiempo se complementan, y que quiero poner en valor como mecanismos de protección de nuestro mercado a la hora de evitar la competencia desleal. El primero es el acuerdo de equivalencia que supone un mismo nivel de protección con diferentes medidas, no permitiendo entrada de productos que no cumplan nuestra normativa, como ha sido el caso reciente de rechazo de carne de porcino de Brasil por no habernos podido garantizar la ausencia de uso de promotores de crecimiento antibióticos. El segundo es la reciprocidad que equivale al equilibrio comercial y no necesariamente a la identidad sanitaria, que supone que las barreras por las patologías en el marco de la OMSA se deben cumplir, aunque cada estado aplique sus propios programas. Y la tercera, que personalmente me parece crucial, son las clausulas espejo que distinguen entre el producto y la producción, que como bien podemos entender no son lo mismo y que pone acento sobre cómo tiene que ser el producto comercializado sin decir cómo se produce el mismo. Diógenes, ya mencionaba que la verdad no cambia, aunque cambien las leyes.
En síntesis, todos los productos de Mercosur que entren en nuestro país deben cumplir las normas comunitarias SPS internas de seguridad alimentaria, sanidad animal y sanidad vegetal que incluyen la normativa de bienestar animal y el apartado de resistencias antimicrobianas. Esto no es negociable y si no lo cumplen no podrán entran en nuestro país. Personalmente considero que la normativa es bastante clara y restrictiva, nada laxa en el sector porcino. Ello no es óbice para que no le prestemos la máxima atención. Brasil es en estos momentos el tercer país productor mundial de porcino con los mejores costes de producción del mundo y una sanidad claramente superior a la nuestra, lo que sin duda son ventajas comerciales considerables en los mercados internacionales. Su sector es altamente profesional con granjas de grandes dimensiones, buenos empresarios y veterinarios junto a una mano de obra cualificada, no teniendo el problema de personal tan grave como el que tenemos nosotros. Desde mi humilde punto de vista, creo que deberíamos pararnos a reflexionar sobre la necesidad de reducir las elevadas tasas de mortalidad en las tres fases, sobre todo en los lechones y engordes, muy superiores a las del país carioca derivadas del virus PRRS. Por si teníamos poco con la cepa Rosalia, ahora tenemos la “Jump” aún más virulenta, además de la mayor hemeroteca de cepas de toda Europa ligado a importaciones de millones de lechones desde Europa junto a algunas prácticas propias erróneas. En esto estamos a la par con China y Estados Unidos, primero y segundos productores mundiales. Así, de los cuatro primeros, tan solo Brasil está libre de PRRS, lo que le da una ventaja competitiva y nos debería llevar a pensar y, sobre todo, actuar para mejorar nuestra sanidad, que también nos permitiría reducir los costes de producción. Siempre me he preguntado, en base a lo que mis Padres me inculcaros, ¿cómo es que nos fijamos más en los defectos de los demás que en aprender de sus virtudes? Quizás sería mejor que nos aficionásemos a los placeres que siguen a los esfuerzos que a los placeres que vienen antes de los esfuerzos.
También encuentro una brecha importante en el tema de los equipos humanos entre los países de Mercosur y España. Si hay algo que tenga una relación directa con la eficiencia productiva eso son las personas que en ellas trabajan. Como bien me decía una persona cabal la semana pasada: “las personas hacen las empresas y hay empresas que deshacen a las personas”. También tuve la ocasión de tener una reunión con el CEO de una empresa nacional importante con intereses en ganadería que está desarrollando un proyecto de porcino donde el apartado de los trabajadores estaba en sus prioridades, lo que sin duda me hace pensar que nuestro país puede seguir teniendo un gran futuro dentro del sector porcino europeo y mundial. Como decía el filósofo griego Antístenes: “aunque un médico trate con enfermos, no por eso deben tener fiebre”. Evitemos el contagio de productores e instituciones en las que casi todo vale dentro de su negocio, viendo la paja en el ojo ajeno y obviando la viga en el propio. Lo vergonzoso es vergonzoso, nos parezca o no.
Coordenadas semana 44: Cataluña y Madrid
“La verdad es amarga y desagradable para los necios, y lo falso les parece dulce y agradable”– Diógenes de Sinope (412-323 a.C.) Filósofo griego de la escuela cínica
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