Opinión Antonio Palomo: GEORGE WASHINGTON “RURAL”
Opinión Antonio Palomo: GEORGE WASHINGTON “RURAL”
El sábado 4 de julio se celebra en EE. UU. el Independance Day (Día de la Independencia) que conmemora que hace tan solo 250 años (1776) Estados Unidos se independizó de Gran Bretaña, donde un referente hombre procedente de Virginia, en aquellos momentos la colonia más próspera, alcanzó a ser el primer presidente de los Estados Unidos. Su nombre es George Washington. El Acueducto de Segovia se construyó a principios del siglo II d.C. y la Mezquita de Córdoba en el siglo VIII. Visto con perspectiva significa muchas cosas, tanto nuestra antigüedad como la juventud de la primera potencia mundial hoy. Mencionan que a George Washington se le conocían cuatro virtudes, que personalmente considero capitales: autocontrol, buen juicio, fuerza de voluntad e implacable en la toma de decisiones. Sabemos que perdió más batallas de las que ganó, pero venció al final. Tampoco era un gran estratega y si exigente con el personal, concediendo gran importancia al decoro, soportando mal el comportamiento disoluto. Dentro de sus objetivos tenía dignificar a su personal con equipos y salarios adecuados. ¿No les gustaría tenerle en su empresa como director de recursos humano o director general? Quizás, esta, sí era una forma de retener talento.
Procedía de una familia acaudalada, cuyos rendimientos procedían de labores agrícolas (medio rural), huérfano de madre y padre desde los once años, viviendo la adolescencia con su hermano mayor y no tuvo hijos biológicos con su mujer Marta, que ya tenía dos hijos de su anterior matrimonio. De pequeño tuvo raquitismo y gozaba de mala salud, además de no tener un buen físico. Murió con tan solo 67 años, igual que mi Madre. ¿Quién dijo que la vida es fácil y que no se pueden hacer muchas cosas en poco tiempo? En no pocas ocasiones visito granjas construidas hace muchos años que tienen unas instalaciones normales, pero que bien respetan los principios de bienestar de los animales y las normas de bioseguridad, teniendo mejores resultados productivos que granjas con elevada tecnología que tienen una calificación inferior en las dos B´s. Lo ideal sería una combinación de ambas, lo cual no se cumple con más frecuencia de la que me gustaría. Todos sabemos que una granja con una peor infraestructura y mejor equipo humano funciona mejor que a la inversa. No obstante, aprendí desde muy pequeño en mi pequeño pueblo aquello de que “Hijo, esta es la burra que tenemos y con ella tenemos que arar, o aquello de que con estos mimbres tenemos que hacer el cesto”. Que no es lo mismo que ser un cesto. Considero, y menciono en muchas ocasiones a los compañeros y ganaderos, que la base está en que las instalaciones no limiten el potencial genético de los animales, y con eso es suficiente para que con el resto de los pilares de la producción (nutrición, sanidad, manejo, ambiente) seamos capaces de obtener los mejores rendimientos de la forma más eficiente.
La pensadora Marina van Zuylen dice en su último libro que el estatus educativo no basta para formar personas honradas. Fijémonos en el protagonista de esta columna de opinión o en muchos de nuestros padres y abuelos, quienes con muchos menos títulos universitarios, o incluso ninguno, su calidad humana y rendimientos superaban a los titulados superiores. Es un poco parecido a lo de la infraestructura de las granjas, donde sabemos como en los últimos diez años el tamaño y modernización de nuestras granjas se ha visto incrementado, al tiempo que varios de nuestros índices productivos se han visto penalizados. Bien sabemos como el coste de producción en estos tiempos va muy ligado al coste del pienso y a los problemas sanitarios. Trabajar en estos dos pilares considero requisito esencial para nuestra sostenibilidad y competitividad. Es por ello por lo que pienso que es más conveniente tomar la parte por el todo que no el todo por la parte. En el día a día de nuestros trabajos dentro y fuera de las granjas no es tanto como dejar de depender de las circunstancias, sino de qué depender. Metabolizar los hechos banales de la vida cotidiana nos ayuda a avanzar, como una mayor digestibilidad de las dietas mejora el metabolismo de los nutrientes y por lo tanto la eficiencia alimentaria.
George Washington “rural” pensaba que todo en exceso es susceptible de ser malo. Pasa con muchos nutrientes, como bien sabemos, debiendo preocuparnos tanto las deficiencias como los excesos. Una deficiencia de vitamina A y una ingesta tóxica producen en ambos casos ceguera. Una deficiencia del aminoácido cisteína penaliza el balance de proteína ideal y la deposición de tejido magro, mientras un exceso exacerba la oxidación celular. A ver si es que la virtud va a estar en el término medio. Me resulta curioso constatar que también en los últimos 250 años la ciencia médica ha hecho grandes avances. Sea como fuere, me inspira el legado del que fue el primer presidente de los Estados Unidos para continuar aprendiendo con buen juicio y voluntad.
Coordenadas semana 29: Las Castillas y Extremadura – VIVA SAN FERMÍN.
“En el transcurso del tiempo los partidos llegarán a ser máquinas poderosas de las que se valdrán los hombres astutos, ambiciosos y sin principios para arruinar el poder del pueblo y usurpar para sí mismos las riendas del Gobierno” – George Washington (1732-1799) – Discurso de despedida (Farewell address) – Militar, Político y Agricultor – Padre de la Patria.
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