La CEU UCH y el Instituto Pasteur alertan sobre la falta de vigilancia de la listeriosis

La CEU UCH y el Instituto Pasteur alertan sobre la falta de vigilancia de la listeriosisLa CEU UCH y el Instituto Pasteur alertan sobre la falta de vigilancia de la listeriosis

Investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) de Valencia y del Instituto Pasteur de París advierten de que es necesario reforzar la vigilancia de la listeriosis en el ganado, mejorar el diagnóstico y aplicar técnicas modernas de análisis genético, para comprender mejor el origen y la transmisión de la bacteria.

Esta es la principal conclusión a la que llegan tras realizar una revisión sistemática de los estudios publicados en las últimas ocho décadas sobre casos de listeriosis en rumiantes, según ha informado la institución académica en un comunicado.

Al respecto, el catedrático de Microbiología de la CEU UCH, Juan José Quereda, investigador correspondiente del estudio, que lidera el grupo Listeria: Biología e Infección (LisBio) en esta Universidad, ha explicado que la listeriosis es una enfermedad conocida desde hace décadas, pero «sorprendentemente sabemos muy poco hoy en día sobre cómo se transmite en las granjas y cuál es su impacto real en la ganadería».

De hecho, ha apuntado que esta enfermedad infecciosa grave, que afecta principalmente a ovejas, vacas y cabras, continúa siendo «poco vigilada y mal caracterizada, a pesar de su elevado impacto y de su relevancia para la salud humana». Por ello, ha recalcado: «Controlar la listeriosis en las granjas no solo protege a los animales, también es una inversión directa en seguridad alimentaria y salud pública».

El estudio de la CEU UCH de Valencia y el Instituto Pasteur de París, publicado en la revista científica Veterinary Quarterly, ha sido el primero en analizar los más de 80 años de literatura científica sobre listeriosis en rumiantes, mediante una revisión sistemática y un metaanálisis, integrando datos de miles de casos de animales afectados en distintos países.

La primera autora del estudio y profesora del Departamento de Ciencias Biomédicas de la CEU UCH, Inmaculada López Almela, ha destacado que los resultados de este análisis muestran la urgencia de reforzar la vigilancia de la listeriosis en el ganado, mejorar el diagnóstico y aplicar técnicas modernas de análisis genético, para comprender mejor el origen y la transmisión de la bacteria.

«Casi el 90% de los estudios analizados se publicaron antes de 2016. Además, muy pocos emplean técnicas genómicas modernas, hoy esenciales para rastrear brotes infecciosos. Esto implica que seguimos basando muchas decisiones en datos del siglo pasado», ha apuntado. En ese sentido, ha constatado que sin la vigilancia actual y sin herramientas genómicas, es «muy difícil prevenir nuevos brotes, tanto en animales como en personas».

Listeria monocytogenes es responsable de una de las infecciones alimentarias más graves en humanos, la listeriosis, de especial riesgo en personas mayores, embarazadas y pacientes inmunodeprimidos. Algunas de las cepas identificadas en rumiantes son las mismas que causan brotes clínicos en personas.

«Los animales no solo padecen la enfermedad, también pueden ser un eslabón clave en su circulación ambiental y alimentaria», ha subrayado el catedrático de la CEU UCH Juan José Quereda. «Por eso es fundamental abordar la listeriosis desde una perspectiva ‘One Health’, integrando salud animal, humana y ambiental».

En los rumiantes, los resultados de este metaanálisis reflejan que la forma más frecuente de listeriosis, y también la de mayor gravedad, es la infección del sistema nervioso, conocida como encefalitis, que provoca desorientación, movimientos en círculos y, en la mayoría de los casos, la muerte del animal.

«Casi dos tercios de los animales enfermos desarrollan síntomas neurológicos y más del 80% de estos casos resultan mortales, incluso cuando se administra tratamiento antibiótico», ha apuntado la profesora de la CEU UCH Inmaculada López Almela. La segunda manifestación más común en los animales afectados por Listeria es el aborto, que genera importantes pérdidas económicas en las explotaciones, especialmente en ovejas y vacas gestantes.

CUESTIONANDO UNA IDEA ASUMIDA

Los resultados de la revisión de estudios realizada por la CEU UCH y el Instituto Pasteur de París han permitido también cuestionar una idea, asumida durante décadas: tradicionalmente, la listeriosis en el ganado se ha atribuido al consumo de ensilados de forraje en mal estado. Sin embargo, el estudio concluye que esta asociación no es tan clara: «En muchos brotes no se ha podido demostrar que el ensilado fuera la fuente real de la infección», ha señalado López Almela.

Así, ha apuntado que cada vez hay más indicios de que la bacteria puede persistir en el entorno de las granjas y transmitirse entre animales, lo que sugiere que otros elementos, como suelos o camas, bebederos, instalaciones o el propio intestino de animales aparentemente sanos que se incorporan nuevamente a las granjas pueden actuar como reservorios silenciosos de la bacteria. Los autores señalan que tener en cuenta estos aspectos es esencial para mejorar la vigilancia de la listeriosis en rumiantes.

 

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