Opinión Antonio Palomo: THERIANS
Opinión Antonio Palomo: THERIANS
En mi estancia en Estados Unidos he decidido que soy una Gambusia holbrooki, pez de agua dulce originario de estos lares. Mi tamaño de 3-4 centímetros, la mitad que la de mis congéneres femeninas, junto a mis capacidades cognitivas, bien me permiten desenvolverme por intrincados laberintos y superar todo tipo de obstáculos. La investigadora Claudia Fitchel en sus estudios llevados a cabo en Australia, constató que las gambusias machos más inteligentes fueron las más exitosas a la hora de reproducirse, aunque, parece ser que a la hora del cortejo son un poco brutos. Es lo que tiene ser de pueblo, lo que a uno le permite también transformarse en el animal que le apetezca.
Estos días hemos asistido al movimiento therian, término que viene de la palabra inglesa therianthropy, que es el conjunto de los conceptos griegos therion (bestia) y ánthropos (humano). Por lo tanto, podríamos traducirlo como “bestias humanas”, algo que no es nuevo, y que puede tener dos acepciones bien diferentes. Es un concepto resucitado de los años 90, que ahora se ha vuelto viral por las redes sociales, por lo que quizás podamos titularlo “bestias humanas virales”. Esta transformación de humanos en animales donde sienten que su yo verdadero está ligado a un animal, tampoco me espanta, como le pasaba a Santa Teresa de Jesús. Venimos de un comienzo de siglo donde antropomorfizamos a ciertos animales, especialmente los de compañía, y ahora nos da por animalizarnos. ¡No me digan que no es divertido el tiempo en el que vivimos! Claro que me surge la duda de que, en caso de enfermedad, quien los va a curar, los médicos o nosotros los veterinarios. Vamos, que no damos abasto con la PPA y ahora esto. El ver personas transformadas en animales, tanto domésticos como salvajes, también me genera ciertas dudas de en qué momento de estos 10-12.000 años en que tuvo lugar la domesticación de los cerdos y los perros, hemos perdido la brújula. También me surgen interrogantes sobre si las enfermedades que puedan padecer son zoonóticas.
No es menos cierto que mi yo verdadero también está ligado a un animal, en mi caso a los cerdos, como bien mencionan mis hijas cuando dicen que tengo dos pasiones en esta vida: ellas y el porcino. Claro que, de momento, no me da por ponerme a cuatro patas, algo que, si hice antes de comenzar a andar, creo antes de los 10 meses de vida, y es posible que vuelva a hacerlo en la vejez. No parece coincidir mi cronología con la edad de las personas que están dentro de este movimiento therian, pero todo se andará. Tengo numerosas curiosidades al respecto, partiendo de mi respeto previo, siendo una de ellas saber a qué estrato social y grupo salarial pertenecen en base al foro Reddit: supervivencia, mileuristas premium, clase media baja real, clase media cómoda, nivel alto, vida monetaria solucionada o ricos.
Dentro de las filosofías de Pitágoras y Platón, como en el budismo e hinduismo, la reencarnación en animales se contempla, a menudo relacionada con la transmigración de sus almas, basadas en la creencia de que simulan acciones similares a las bestias. Ya se interpretaban estas acciones como instintos puramente animales, al igual que hay creencias actuales de que las mascotas pueden reencarnarse para regresar a sus dueños. Quizás tenga esto que ver con la necesidad que tenemos los humanos actuales del nuevo modo de relacionarnos con nuestro entorno, a lo que el filósofo Peter Sloterdijk denomina la “domesticación de la cultura del animal salvaje”. Aunque, me preocupa un poco más que podamos estar asumiendo las reglas del comportamiento internacional durante la Guerra Fría, basadas en la Destrucción Mutua Asegurada, cuyas siglas en ingles son MAD, que significa loco. En mi caso prefiero la paz caliente que la guerra fría. En esta época, en la que vivimos obsesionados con las estadísticas, no creo que debamos sucumbir a tan solo leer el significado de los números que los convertimos rápidamente en modas a través de TikTok, pareciendo que todos vamos disfrazados de animales. En mi quehacer diario, a la hora de resolver un problema preciso, trato de ignorar los datos irrelevantes. A la hora de pensar, trato de aprender a abstraerme e ignorar los detalles ajenos. Bien sigo el consejo de mi sabio Padre: “aquello que no dependa de ti, ni esté en tus manos resolverlo, no le dediques más tiempo”. A esto, he llegado a dos conclusiones en mi vida: no subestimar el poder de lo obvio y no perder el deseo de hacer lo que sé que hay que hacer.
Mejor que hacer pasar animales por personas, o personas por animales, me subyuga más la evolución genética de los propios animales, algo de lo que hemos sido testigos en lo que va de siglo mejorando la prolificidad y rendimientos zootécnicos de nuestros cerdos. Bien sabemos como el fenotipo es igual al genotipo más el medio ambiente, algo que quizás también se de en los therians. No obstante, me voy a quedar con un nuevo hallazgo científico, en este caso en el corazón de África central (Gabón), donde una especie de reptiles de la familia de los cocodrilos, que han pasado de vivir en medio acuoso a unas cavernas profundas en total oscuridad alimentándose de guano, están desarrollando comportamientos diferentes a los de sus parientes, comenzando a mutar a una nueva especie, según se ha publicado en Live Science, donde han detectado variaciones en su ADN. Según los investigadores, este tema es un ejemplo evidente de cómo funciona la evolución: cuando una población queda apartada y enfrenta condiciones ambientales diferentes, puede iniciar su propio camino. ¿Serán los therians una nueve especie humana?
Coordenadas semana 10: Estados Unidos
“Las dificultades reales se pueden superar; solo las imaginarias son insuperables” Theodore Newton Vail (1845-1920) presidente American Telephone
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