2/7/2018

La problemática del raboteo en el ganado porcino (I Parte)

En los últimos años, en nuestra sociedad estamos viviendo el efecto de la “corriente verde” que nació en la 2ª mitad del siglo pasado. Y la sociedad fue introduciendo estos valores en su idiosincrasia, gracias a la educación y al poder de los medios de comunicación. No se puede negar que todos somos más ecologistas de lo que eran nuestros padres y somos menos de lo que serán nuestros hijos. Quizás este poder de los medios de comunicación está llevando a que se dé mucha voz a actuaciones más radicales de lo que el respeto a la Naturaleza necesitaría, pero esas noticias extremas son las que venden.

Lógicamente, esta tendencia ecologista fue entrando en los Gobiernos y esto, unido a que, en algunos casos, se han hecho un manejo poco respetuoso con los animales, desencadenó que se publicaran algunas Leyes orientadas a ser más respetuosos con el Medio Ambiente y con el trato a los animales. Pero siempre hay que tener en cuenta el riesgo que supone humanizar a los animales, pero este es un tema que ya ha sido maravillosamente tratado en esta web por D. Carlos Buxadé y no puedo mejorar su magnífica exposición.

Inicialmente, en todas las Normativas de Bienestar animal se prohíben las mutilaciones y los sistemas de producción que causen daño (aunque sea temporal) a los animales. Pero siempre se contempla la posibilidad de efectuar estas prácticas si se hace en los primeros días de vida, lo realiza personal cualificado y si se demuestra que esto es beneficioso para el animal.

Al dia de hoy ya hay muchas empresas que no castran a sus machos porcinos ni cortan colmillos, ya que han visto que es beneficioso para su producción. Lo que no se ha conseguido hasta el momento, en ningún País de Europa, es dejar de rabotear, a excepción de los pocos animales que se dejan para algún experimento Universitario. Y desde la Comisión Europea se presiona para hacer ver que esos animales con rabo producen igual que el resto, pero nadie da el primer paso para comprobarlo.

En algunas de nuestras Comunidades Autónomas se exige, con unas encuestas que se repiten periódicamente, que se demuestre que se han puesto los medios para evitar las mordeduras de colas pero no ha funcionado y por eso se debe de seguir raboteando.

Existen algunos estudios Universitarios en los que se han mantenido animales alojados en grupo a los que no se les ha practicado el corte de cola y no ha habido problemas. Pero, cuando se entra en los detalles de la prueba, se ve que las condiciones no son iguales a las que se dan en una granja de producción. Suele haber menor densidad de animales, las granjas son más pequeñas porque las pruebas no son muy numerosas y se les ofrece mucho material de exploración del que sería difícil disponer en la producción industrial.

Precisamente estos 3 parámetros son los que habitualmente se citan como causas de las mordeduras de colas entre los cerdos: el exceso de densidad, un mal control ambiental y deficiencias en la alimentación.

Además, hay que tener en cuenta el factor individual que hace que, en una granja, donde las condiciones en todos los corrales son similares, nos encontremos algunos sin problemas junto a otros donde sí hay mordeduras. Y estas situaciones quitan toda lógica a este problema.

Sobre esta temática profundizaremos en la II parte de nuestra aportación al presente Boletín del Foro Agro–Ganadero.

Fernando Laguna Arán

Veterinario e Ingeniero Técnico Agrícola

ADS porcino Hoya de Huesca y ADS porcino Santa Orosia de Jaca.

 

 

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